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¿POR QUÉ NOS PONEMOS MORENOS?

Todo el mundo sabe que la piel se broncea cuando se expone a la luz solar o artificial. También algunos términos como UV-A, UV-B y melanina son de dominio general. Pero sólo muy pocas personas conocen cómo se desarrolla exactamente el bronceado de la piel y qué función cumplen los diferentes tipos de luz y la melanina en todo el proceso. No hace falta ponerse en la piel de nadie para ver lo que ocurre debajo de ella.

La clave está en las diferentes propiedades de los rayos UV-B de onda corta y los rayos UV-A de onda larga. Necesitamos ambos para obtener un bronceado atractivo y duradero. Los rayos UV-B contienen más energía, hacen aumentar la producción de melanina y conducen a un engrosamiento de la capa córnea de la piel que actúa de protector antisolar natural. Si bien, el bronceado de la piel sólo se produce cuando los rayos UV-A y el oxígeno matizan la melanina. Así pues, el secreto del bronceado se encuentra en la interacción de los rayos UV-A y UV-B.

Nuestra piel está compuesta por diferentes capas. Los rayos UV-A penetran en ella hasta el tejido conjuntivo y la dermis. En la capa germinativa, la más profunda de la epidermis, están ubicados los melanocitos, que se ocupan de la producción del pigmento melanina. La melanina se desplaza hasta la superficie de la piel donde coincide con los rayos UV-A y el oxígeno que llega a las células cutáneas a través de la sangre. Debido a la reacción que se produce en esta fase, la melanina se matiza y la piel adquiere ese deseado bronceado. Este proceso se conoce como pigmentación directa.

La pigmentación indirecta funciona de una manera algo diferente. En ella los rayos UV-B desempeñan el papel principal. Incluso en baja concentración, los rayos UV-B aumentan la producción de melanina en los melanocitos. De esta manera, la superficie de la piel obtiene más melanina y los rayos UV-A y el oxígeno la broncean, mediante la pigmentación directa, con más intensidad.

Los rayos UV-A son responsables por tanto de un bronceado rápido y visible, mientras que los rayos UV-B se encargan de que el bronceado sea intenso y duradero. Los bancos de sol de los centros de bronceado modernos ofrecen estos rayos UV-A y UV-B los 365 días del año, independientemente del clima y en la misma concentración. Déjese asesorar por el personal del centro de bronceado, ellos le indicarán también cuál es su tipo de piel y qué banco de sol y tiempos de bronceado son los más adecuados para usted.


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